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Aquiescencia.

Tu - no puedo esperar más. Con diferente significado al mío. El deseo, tu reclamo. Mi deseo, que se acabe. No tienes derecho a pisar la grava que se clava bajo mis pies. Esto no es un poema de amor. Es la declaración del no consiento, el descubrimiento del rubor de la vergüenza del saber que miento o me miento. Deja que siga mi camino, que busque el sol más frío de este julio tan mayo, de este verano tan primavera de este previo ensayo, que más lacera, de esta obra de teatro que es   mi vida. Sobre mis manos, mis actos. Las miro. Las miro con resignación. ¿Qué hice yo sino vivir una vida de gloria? Derramar sangre, dejar que ardiera Troya y acabar queriendo reconstruir tu caballo. Mal y tarde. Constatar hechos libera cadenas Y devuelve vidas. Esto no es un poema de amor. es la declaración unánime (razón y corazón) del desertor: debo dejarte ir.

Nudos.

Ahora se lleva eso de llamar fantasmas a los recuerdos. Qué raro, tú nunca fuiste un fantasma y por lo visto tampoco nunca llegue a atravesarte - con lo que quiera que sea, aquello con lo que se atraviesan corazones -. Tus recuerdos, más que fantasmas, son el aperitivo que con alevosía y premeditación cocino yo misma cuando el hastío me devora. Sé perfectamente que canciones te describen a versos. Basta con darle al PLAY. ¿Será que prefiero escucharte en letras ajenas? Dejar que el vicio recorra las venas. Venas que palpitan siempre que me presionas el corazón. El problema no son los recuerdos, el problema es que nunca ocurrió. No fabricamos magia y se nos quedo pendiente follar. No sé por qué me miras así, no soy tan delicada como parezco. Yo también gimo de placer aunque escriba poesía.

En vistas a una despedida.

Pensé en esconderlo,  hasta que me descubrí disfrutando.  Sara me dijo que era posible que el mundo se estuviera perdiendo algo bonito. Tal vez sea hora de reconocer que encuentro la belleza de la personas en pequeños matices que otros no son capaces de ver. Aquella noche  te vi a ti. * Te he imaginado con la guitarra en la mano,  mordiéndote el labio,  con los ojos cerrados  y haciendo magia con los dedos. Te he imaginado  porque nunca te harás realidad. Me has abierto en canal,  los ojos y el corazón.  He sentido como entrabas  en forma de tromba de agua y lo arrasabas todo.  Ojalá tus dedos  haciendo magia y música conmigo.  Ser musa,  por primera vez,  de un hombre con pasiones  y sin frenos.  Porque nunca, nadie, ha tocado aquí dentro.  Porque inexplicablemente, parecías hogar  siendo extraño.  Ojalá volver a escuchar esas notas en...

Entre tus líneas.

Hubiera andando sin equilibro entre mi cordura, comprado un billete y recorrido kilómetros. Me hubiera entregado al infierno y al humo de tu cigarro  por verte de nuevo esa noche.  Hubiera incumplido mandamientos para cumplir sueños que se repiten una y otra  y otra vez. Hubiera apostado que entre tus líneas y las mías  había algo escrito.   Hubiera vendido mis ganas a tus manos por el módico precio de besar tu boca. Que jodido es que tu nombre lleve escrito mi insomnio y que yo solo pueda escribir conjugando en pluscuamperfecto ante un futuro que nunca ocurrirá.  Porque hubiera o hubiese,  pero al final,  no.

Noviembre.

Me acompañas en el baile de los sueños, como pareja, y me coges de la mano. He dormido sobre tu pecho unas horas y al despertarme seguías ahí. Jamás me has mirado mientras dormía, prefieres descubrirme recién levantada. Tengo el pelo alborotado, y el alma también. Me han dicho que no eres el amor de mi vida e insisto en decirles       que eres la vida                                                  que me da el amor                                           que me hace feliz                                                              ahora mismo. ¿Acaso hay a...

Bodas de sangre.

Como mejor se escribe es con un nudo en la garganta y con las manos temblando por miedo o por rabia. Se me están enfriando el corazón y los sesos porque no tienes derecho a causarme pena ni disgusto que me haga infeliz. Pero lo causas y  disfrutas. Y me quedo sin armadura, desnuda, ante el futuro injusto de quien ama por encima de todo mientras todos pasan pisando por encima del amor. Y miro impávida por el dolor al enemigo con cara de decepción. En mis ojos, llenos de lágrimas, ya no hay emoción. Me han quitado de los cines por puro aburrimiento. El tráiler más triste del mundo. La estúpida de la que mundo rió y nadie supo defender. La ingenua que no agarró el salvavidas y se ahogó. La que calla. Y callan. Porque él sabe y calla. Porque si calla es porque esconde. Estúpido, tiene un lugar justo donde le corresponde. Al mejor postor que oferte, siempre a vuestra disposición, una marionet...

Vértebras torácicas.

Me he quedado aquí mirando al horizonte preguntándome porque lloro y porque estas a mi lado  como si no hubiera pasado el tiempo y pisado nuestros restos hubiéramos vuelto a aquel momento de inexperiencia y vieja gloria. Quieres ser musa porque nunca escribí sobre lo jóvenes que éramos y sobre como fuiste puente entre mi corazón y el suyo. Porque fuiste escalera  y aprendizaje, fuiste transición y viaje. Y en el amanecer más largo del año te dejo ver a través de mi (y mi daño)  y sin haber acabado en tu lecho me dices que me falta algo. Vivir en mi hogar por derecho o que mi amor reconozca lo que en verdad valgo. A eso vienes, supongo. A ser conciencia de la que ya existe pero de la que no hago ni puto caso.  Y admito que en las rutinas del vida a vida preparo baños con agua hirviendo cada vez que me duele la espalda y necesito anestesiarla para seguir caminando con la mirada en presente per...